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Visita de Jesús Sánchez Adalid para presentarnos “El Cautivo”

“EL CAUTIVO”

Del escritor extremeño Jesús Sánchez Adalid se puede afirmar que lleva una carrera meteórica. Nacido en Don Benito (Badajoz) en 1962, se licencia en Derecho por la Universidad de Extremadura y realiza los cursos de doctorado en la Universidad Complutense de Madrid. Ejerce de juez durante dos años, tras los cuales estudia Filosofía y Teología, y además es licenciado en derecho Canónico por la Universidad Pontificia de Salamanca. Actualmente es sacerdote en Alange (Badajoz).

Con más de una decena de novelas históricas y varios galardones en su haber (Premio Fernando Lara de Novela en 2007 y Medalla de Extremadura en 2009), es considerado como un escritor polifacético y original, que ha conectado con un amplísimo público lector gracias al peculiar tratamiento de sus personajes, a la intensidad de sus experiencias, a los apasionantes periplos que emprenden -verdaderos viajes introspectivos en busca de su verdad interior-, y también, a la adecuada ambientación del entorno contextual (época, territorio, costumbres y cotidianeidad).

El libro que nos ocupa, “El Cautivo”, es la primera parte de una trilogía, junto con “la Sublime puerta” y “El caballero deAlcántara”, publicados en su momento en España por Ediciones B, y desde el año pasado, publicada en el mercado polaco por la potente Editorial Bellona, que cada año publica más de trescientos cincuenta nuevos títulos, en muchas y diferentes disciplinas del saber.

El protagonista de la novela, Luis Mª Monroy de Villalobos, nace el año 1541 en Jerez de los Caballeros, pero por designio del testamento paterno tiene que dejar pronto el cálido ambiente familiar y, lejos de los suyos, formarse como futuro caballero para entrar al servicio del emperador Carlos V y luego ser destinado a los Tercios de Italia. Con la llegada del rey Felipe II al trono en 1556 y las nuevas directrices políticas, el Tercio al que pertenece Luis Mª Monroy tiene que embarcarse en la empresa de liberar Trípoli de los moros. Allí llegará el gran descalabro final para las huestes españolas y aliadas, en el “desastre de los Gelves” -actual isla de Djerba, en Túnez- en el verano de 1560. Luis María Monroy cae prisionero de los turcos a sus diecinueve años, y queda como cautivo de un jenízaro turco llamado Dromux. 

La novela nos permite varios puntos de enfoque. Así por ejemplo, nuestro protagonista, siendo un personaje secundario de la historia española del momento (basada en la historia reflejada en los Códices de Cautivos del Monasterio de Guadalupe), sin embargo tiene relación con personajes de relieve que estuvieron en la primera fila de los avatares descritos: el emperador Carlos V, el conde de Oropesa (D. Fernán Álvarez de Toledo), D. Luis de Ávila y Zúñiga (comendador mayor de la Orden de Alcántara), D. Luis Méndez Quijada (mayordomo de Carlos V), San Pedro de Alcántara, D. Martín de Gaztelú (secretario del rey), D. Álvaro y D. Jerónimo de Sande, el Duque de Medinaceli y el Duque de Sessa…

En cuanto a los escenarios geográficos, destaca el número y la calidad de las descripciones: Extremadura (Jerez de los Caballeros, Alange, la ruta de la Plata, Belvís de Monroy, Guadalupe y las Sierras de Altamira y las Villuercas, Jarandilla, Yuste, Plasencia, Cáceres, Mérida, Zafra), Andalucía (Sierra Morena, Córdoba, Antequera, Málaga), enclaves italianos (Génova, Milán, Asti, Nápoles, Messina), Siracusa, la isla de Malta, la isla de los Gelves y finalmente el puerto de Trípoli.

Muy significativas son las reflexiones a raíz de las experiencias que va viviendo el protagonista. Del calor familiar a la ilusión de educarse como futuro caballero, pleno de ideales nobles, pasando por una serie de diferentes desilusiones y desengaños: el imposible romance juvenil con Inés, el ejército no es lo que soñó, los engaños continuos del mundo en que se mueve, el descubrimiento de una parte no conocida de la vida de su idealizado padre, y por último, la locura de la guerra, de la destrucción de vidas y la cercanía de la muerte que se cierne en las durísimas jornadas antes de la batalla final de los Gelves. Pero, asimismo, el joven caballero Luis María se esfuerza por vivir los valores asimilados en su familia: la gratitud y nobleza, la búsqueda del bien y el arrepentimiento ante los errores cometidos, la justicia y el sentido último de las cosas y, en definitiva, el sentido último de la propia existencia y de la vida. Todo ello sazonado con algunos toques de humor que dan ciertas pinceladas de hilaridad, en medio de los dramas descritos.

Otro aspecto muy destacable es el referido a la lírica renacentista, puesto que el siglo XVI supone el triunfo del Renacimiento en España. “Tañer y cantar” con la vihuela es hilo conductor en el relato para repasar canciones y romances. Recordemos los nombres de Juan del Enzina, Luis de Narváez, Alonso de Mudarra, Diego Pisador, Miguel de Fuenllana y Esteban Daza, entre otros más significativos del momento. 

Para concluir, esta es una novela de agradable lectura, amena y a la vez profunda, pero sin complejidad en su comprensión, muy bien documentada en todos sus elementos contextuales y por lo tanto, nos acerca casi sin darnos cuenta, a este período de la historia de España de finales del reinado de Carlos el emperador, y los primeros años del rey Felipe II.

Juan Antonio Teso Téllez – Desde Dentro
One comment
  1. IES Trampal

    Fue estupenda la visita de Sánchez Adalid. Sobre todo quiero resaltar el trabajo de los chicos y chicas de la Wiki y el del departamento de Lengua, con Vega a la cabeza, y el de mi compi Juan Antonio. Felicidades y gracias.

    María Jesús Criado Baños 30/03/2011

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