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VI Certamen de relatos cortos contra la Violencia de Género

Ganadoras contra la violencia de género

Dos alumnas de 4º de la ESO del IES Santa Lucía del Trampal resultaron ganadoras del VI certamen de relatos cortos contra la violencia de género.

El pasado 21 de diciembre se produjo el acto de entrega de premios a los ganadores del VI certamen de relatos cortos contra la violencia de género que la Oficina de Igualdad y contra la Violencia de Género de la Mancomunidad Integral Sierra de Montánchez celebra con motivo del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Judith Carrasco Sánchez de 4º ESO B fue la ganadora del concurso y Raquel Vidal Cañamero, también de 4º ESO B, resultó finalista. Ambas recibieron el premio en un acto al que asistieron miembros del claustro de los dos institutos participantes, el IES Santa Lucía del Trampal de Alcuéscar y el IES Sierra de Montánchez, representantes de la Mancomunidad y los alumnos participantes. El acto concluyó con la presentación de una pancarta en manos de todos los asistentes en contra de la violencia machista. Un aplauso a nuestras ganadoras y a todos los participantes. Como reconocimiento publicamos los relatos a continuación.

De nuevo sus llantos se escuchan a través de la pared de mi cuarto…. No sé cómo ayudarla y hacer que de una vez por todas deje de llorar.

Me viene a la cabeza la primera vez que la vi, ha cambiado tanto desde entonces… Laia siempre tenía una sonrisa y una palabra amable cuando te cruzabas con ella. Estaba muy feliz pues acababa de empezar a vivir con él, con Carlos. ¡Ay Carlos! Se la veía muy ilusionada por esta nueva etapa que iba a comenzar, 26 años recién cumplidos y un futuro feliz por delante con el que ella creía que iba a ser el hombre de su vida. 

En muy poco tiempo conseguimos hacernos muy buenas amigas, salíamos a pasear, a tomar algo de vez en cuando, compartíamos confidencias, risas e incluso llantos. Pero poco a poco los momentos juntas iban desapareciendo, ya que su relación pasó a ser el centro de su vida.

Yo siempre me pregunté por qué estaba con Carlos, eran tan diferentes…. Sí, es verdad, era muy atractivo al igual que ella, pero siempre tenía el gesto muy serio, no salía, no le gustaba relacionarse con nadie nuevo… parecía un señor de 80 años (de aquellos de la época de mis abuelos) en un cuerpo de un joven de 28.

No sé por qué nunca me llegó a encajar del todo, y ahora entiendo el por qué. Un ruido fuerte devuelve mi mente a esa noche en la que la lluvia ahogaba el sonido de los golpes y los llantos de Laia. Algo en mí se despertó. Sabía que era el momento en el que tenía que hacer algo por esa chica que había conseguido sacarme una sonrisa en mis días más tristes. Me dije a mi misma:

  • ¡Basta! Si me sigo callando seré cómplice. Tengo que hacer algo.

Y me levanté de la cama, cogí el teléfono para llamar a la policía e inmediatamente fui a su puerta.

Cuando llegué no paré de llamar, pero nadie me abría, hasta que llegó la policía, y dos de ellos insistieron hasta que consiguieron abrir la puerta. No podía creer lo que veía. Cristales rotos, todo revuelto como si hubiera pasado un huracán por medio de una arboleda y en ella en medio tirada en el suelo, como si de una hoja caída del árbol se tratara, tan débil…, manchada de sangre por los golpes del que creía que era el amor de su vida. Él, como un loco, sin parar de gritar cosas que ni siquiera tenían sentido… palabras  tan ofensivas que ni siquiera me atrevo a repetir y que ninguna mujer debería de escuchar nunca. Su argumento cambió en un segundo cuando vio que la levantaban del suelo, y esta vez sí se levantaba para no volver, para no volver nunca jamás con él, pues ya no estaba sola, las cosas habían cambiado. Sólo en ese momento pidió perdón y gritó cuánto la quería… me río de sus palabras, pues en ellas no hay nada sincero, cuántas veces le habría dicho lo mismo y ella lo había creído como una tonta, por suerte esta sería la ultima vez que Laia tendría que escuchar este falso arrepentimiento.

Mientras salíamos por la puerta de su casa en la cara de Laia había una mezcla de dolor y alegría a la vez, pues el infierno en el que llevaba meses encerrada sin poder salir se estaba acabando. 

Un mes después ella no podía parar de recordarnos (a sus amigas  a quienes dejó de lado) y de repetirnos: “Quien bien te quiere no te hará llorar, si no quien bien te quiere… te hará feliz”.

Raquel Vidal Cañamero (finalista)

Una nueva vida

Qué ganas tengo de verte, María. Tengo que contarte muchas cosas. Bueno, ya te he contado a todas horas por whatssapp pero es más interesante contarte en persona. Es más emocionante que escuches de mi propia boca. Vas a alucinar con el chico tan maravilloso que he conocido. Si quieres podemos quedar un día esta semana para tomar algo y hablamos de nuestras cosas.

Así comienza el relato de Carmen sobre el chico que ha conocido hace un tiempo y con el que está empezando a salir. Estaba loca por quedar y ver a su amiga de la infancia, María. No pueden verse tanto como les gustaría porque desde que dejaron el colegio cada una asiste a diferentes institutos y se ven menos de lo que ellas desearían. Gracias a las redes sociales que les permiten estar al día la una de la otra.

Carmen y María tienen 15 años y son amigas desde su infancia. Les gusta estar juntas y pasarse horas y horas hablando de sus cosas. Carmen está empezando a salir con un chico de su instituto dos años mayor que ella y está loca por enseñarle fotos y contarle cosas a su amiga María.

Perfecto, Carmen. Si quieres quedamos el viernes a las 18:00 en el parque que está justo enfrente de mi casa. ¿Te parece buena idea? María le contesta a su amiga deseando verla y poder escuchar de su propia boca qué tal le va con su novio.

Mateo tiene 17 años y estudia en el mismo instituto de Carmen pero asisten a clases diferentes aunque en los recreos escolares coinciden en el patio y ahí ha sido donde se han conocido. Antes, ella ese rato lo pasaba con sus amigar pero desde que está con él ya no se sienta con sus amigas en el banco de siempre sino que se va a un rincón alejado de ellas, para estar a solar con él.

Sus compañeras de clase están un poco enfadades con ella porque le echan en cara que desde que conoce a Mateo ya no quiere cuentas con ellas y le dic en que aunque esté con él eso no quiere decir que se tenga que olvidar de sus amigas de clase con las que siempre se ha juntado a la hora del recreo. Ella se calla y no les dice nada porque sabe que sus amigas, en parte, llevan razón.

María, estoy loca por Mateo. Es un chico mayor que yo, tiene 17 años y es guapísimo, me trata genial, le encanta estar conmigo a solas porque me dice que quiere que se sólo para él. Nos vemos en los descansos de clase y en los recreos. Bueno, y algunas tardes, yo les digo a mis padres que tengo que hacer trabajos en casa de alguna compañera y me escapo a verle. Quedamos en el parque que está enfrente del instituto y allí pasamos un rato los dos solos. ¡Me encanta estar con él!

Las dos amigas estuvieron un rato charlando en el parque y María le dice que podría acompañarla a Stradivarius que quiere comprarse unos vaqueros. Las dos acuden juntas a la tienda y pasan allí un buen rato viendo ropa. Quería comprarse unos vaqueros pero al final, coge algunas prendas más para comprar.

Mientras están viendo ropa, María le dice a su amiga que si no va a comprar nada de lo que ve, con las cosas tan chulas que hay siempre en Stradivarius. Ella le contesta que no, que no necesita nada, además Mateo le ha dicho que cuando tenga que comprarse algo de ropa, que él la acompaña porque seguro que si va ella sola se compra las faldas más cortas y las camisetas con más escotes de toda la tienda y claro, ella ya, teniendo novio, no se puede poner esa ropa para ir provocando a los demás chicos.

María se queda pensativa con lo que le acaba de decir su amiga y su cara se pone seria. Carmen la nota rara pero no dice nada. Al cabo de un rato, le pregunta qué le pasa porque desde que le contestó eso parece que es otra persona y se ha quedado sin habla de repente.

María prefiere no meterse, de momento, en la vida de su amiga y le dice que no se preocupe, que no le pasa nada, que lo olvide. Continúan un rato más en la tienda y luego siguen caminando juntas hablando siempre Carmen de sus historias con Mateo.

Al llegar cerca de sus casa, las dos amigas se despiden y quedan para verse dentro de una semana, el próximo viernes porque ella está deseosa de volver a verla para contarle qué tal le ha ido la semana con su novio, del que le dice que está enamoradísima y le encanta pasar ratos a solas con él.

Durante la semana, apenas hablan por whatssapp pero aun así deciden quedar para el siguiente viernes a la misma hora. Deciden que sería una buena idea quedar todos los viernes después de hacer los deberes para charlar un rato. Ella sólo habla del mismo tema: Mateo. Llega el viernes y Carmen le manda un whatsapp a María diciéndole que no puede quedar con ella como el viernes pasado.

Su amiga se extraña de que justo un rato antes de quedar, le diga que no puede hacerlo puesto que durante la semana han hablado de su quedada el viernes por la tarde. María le dice que no pasa nada, que ya se ven el viernes siguiente aunque se queda pensativa porque no comprende qué motivo hay para no quedar en el último momento.

La semana pasa y apenas hablan por las redes sociales. Cuando llega el siguiente viernes no quedan tampoco. Carmen ya le dijo el miércoles que no podría quedar puesto que tenía un examen el lunes y debía estudiar todos los días puesto que era mucha materia. María no le dice nada a su amiga pero ya le empieza a extrañar su comportamiento.

Así pasan varias semanas más y María empieza a tener claro que algo le ocurre a su amiga de la infancia. No es normal que cada día que pasa esté más rara: no se comunica apenas ya con ella y nunca puede quedar para verse un rato, siempre tiene una excusa para no hacerlo.

Un día, decide llamarla y hablar con ella. Tras mucho insistir, finalmente le descuelga el teléfono. Al principio, cuando María le pregunta qué le ocurre, le dice que nada, pero tras mucho insistirle le empieza a contrar entre lágrimas lo que ocurre. Mateo no le deja que hable con nadie por las redes sociales ni tampoco a la hora del recreo, no permite que quede para salir con ninguna de sus amigas, nada más que con él. Incluso, le confiesa, él le coge el teléfono y le mira todas sus llamadas y conversaciones por whatssapp. Además, le dice qué ropa tiene que ponerse.

A Carmen, al principio, le parecía muy bien la actitud de él puesto que pensaba que si lo hacía era porque la quería mucho y cuidaba de ella, pero según pasaba el tiempo se daba cuenta de que ese comportamiento no era normal. A pesar de todo, tenía miedo de dejarlo puesto que él siempre le decía que si algún día lo dejaba sería capaz de hacer cualquier cosa.

María le dice que tiene que dejarlo ya, que no puede seguir con una persona así. Solo le va a traer consecuencias malas y la intenta convencer pero ella se niega a dejarlo. Le dice que tiene miedo puesto que él es capaz de hacerle cualquier cosa.

Después de mucho decirle y de intentar convencerla por todos los medios, Carmen toma una decisión: dejar a Mateo pero muerta de miedo solo de pensar en la reacción que puede tener él. Piensan que lo mejor es pedir ayuda y llaman al 016. Allí, amablemente, la asesoran y le prestan toda la ayuda que necesita.

Muerta de miedo, decide hablar con él y decirle que no quiere seguir con la relación puesto que se siente maltratada psicológicamente. Mateo no reacciona bien y le amenaza diciéndole que si no está con él, no estará con nadie.

Carmen está asustada pero gracias a la ayuda de su familia y sus amigas puede salir adelante y recuperar su vida normal de una niña de quince años: quedar con sus amigas, comprar la ropa que quiere, hablar y relacionarse con chicos de su edad…

Judith Carrasco Sánchez (Primer Premio)

 

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