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Querer es poder. Entrevista a Manuel Mena

Antes de entrar en el Centro de Atención a Disminuidos Físicos (CAMF) de Alcuéscar, uno puede pensar que va a ver un lugar triste y apagado, en el que viven unas personas que son incapaces de hacer lo que haría cualquier persona considerada “normal”. Sin embargo, cuando llegas allí te encuentras con algo muy distinto pues se trata de un lugar alegre y luminoso, en el que se hacen muchas actividades y sobre todo hay mucha vida.

Uno de sus residentes es Manuel Mena, que sufre una tetraplejia a causa de un accidente en el mar. Manuel nace en Cuenca, aunque, como él dice, es de todos los sitios, pues su infancia se desarrolló en La Línea, Málaga, Alcuéscar y con once años emigró con su familia a Australia.

– ¿Cuántos años estuviste en Australia?
– Allí estuve dieciséis años y tengo un hijo que nació allí.
– ¿Cómo fue tu vida allí?
– Pues la verdad es que fue muy amena, pues era un país muy diferente, ya que nosotros veníamos de una dictadura que había entonces en España y allí era un país totalmente libre, como es ahora España, y eso era muy gratificante.
– Allí estudias el bachillerato y te haces peluquero, ¿cómo era la enseñanza allí?
– La enseñanza era muy parecida a la que hay ahora aquí, pero entonces, comparada con la de España, era muy diferente, pues allí los colegios estaban muy preparados con laboratorios y talleres diversos como carpintería, arte, metal; sin embargo, en la España de Franco era raro ver esos colegios.
– De regreso a España trabajas como peluquero y durante unas vacaciones en Torremolinos, tienes el accidente en el mar, ¿cuáles son tus primeros pensamientos tras sufrirlo?
– Mis primeros pensamientos fueron un poco confusos, ya que yo me quedé en el agua boca abajo, casi me ahogo, y lo primero que pensé era que estaba vivo, también era consciente de lo que me había pasado; pero no sabía cuál era el alcance de mi lesión, no sabía si me iba a poder mover mucho o poco. Después, los primeros dos años fueron muy duros hasta que me adapté a mi nueva vida.
– Posteriormente vienes al CAMF, ¿cómo fue tu adaptación a él?
– La verdad es que me adapté bastante rápido. Las primeras semanas estaba un poco perdido; pero enseguida hice amigos y me adapté muy bien.
– ¿Cuál es tu primera actividad en el CAMF?
– La primera fue la pintura y después hago más actividades como la boccia, canto en un grupo o participo en el Proyecto Supercapaces en el que vamos por colegios explicando nuestra situación, mostrando como, a pesar de estar en una silla de ruedas, podemos hacer muchas cosas. La primera exposición de este proyecto fue en vuestro instituto.
– ¿Cómo aprendes a pintar con la boca?
– Todo es ponerse, esforzarse y practicar mucho. Al principio me salía un churro; pero igual que os ocurre a vosotros cuando aprendéis algo nuevo; aunque a algunos se le da mejor que a otro. Yo dibujaba muy bien antes, pero pintar me daba pánico; sin embargo, una vez que entré aquí empecé a pintar un poquito y un poquito y me picó el gusanillo de la pintura.
– ¿Qué estilo pictórico te gusta más?
– La verdad es que me gusta casi de todo, hay cosas más difíciles que otras, como hacer retratos; pero hago un poco de todo.
– ¿También escribes?
– Bueno más que escribir me gusta más hablar con la gente, porque escribir podría escribir con un punzón; pero me gusta hablar con las personas cara a cara.
– ¿Eres también campeón de boccia?
– Sí, fui campeón de Europa, he sido campeón de Extremadura muchas veces y subcampeón de Europa en parejas, tercero en España varias veces.
– Antes has dicho que los institutos de España de ahora son muy parecidos a los que tú conociste en Australia, en el sentido de que están muy dotados como aquellos, ¿qué ventaja crees que tiene eso para el alumnado actual?
– Tienen una suerte inmensa y no porque la enseñanza sea mejor o peor que antes, pero sí que tienen muchas más posibilidades de salir mejor preparados.
– Finalmente, ¿qué le dirías a los alumnos de nuestro instituto?
– Lo primero que tengan mucho cuidado cuando van a la playa o a la piscina, cuando hacen deportes, que no hagan el loco y piensen un poco en lo que les puede pasar, porque en una caída te puedes quedar en una silla de ruedas y es muy fácil, mucho más de lo que parece.
En segundo lugar, que aprovechéis todo el tiempo que tenéis para estudiar, pues vosotros vais a ser el futuro de este país y que penséis en las personas disminuidas para que nos hagáis la vida más fácil y ayudéis a eliminar las barreras arquitectónicas.

Todos vuestros problemas se pueden superar fácilmente; pues mirad como yo, que estoy en silla de ruedas, puedo saltar todos los obstáculos, vosotros podéis llegar donde queráis, pues el querer es poder, y siempre tenéis que buscar superaros un poco más cada día; no os conforméis con llegar sólo a un sitio.

Misael Aguilar Cuadrado, María Gema Arroyo Morales, Rubén Caballero Moreno, Isabel María Saavedra Solís y Jennifer Sanabria Cebrián de 1º ESO B. – NUESTRO ALUMNADO
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