Loading...
Cúpula 6Revista Cupula

La ratita presumida – Versión adaptada a conceptos económicos

 
Erase una vez una ratita muy coqueta y trabajadora que no tenía amigos.

Un día mientras barría la puerta de su casa se encontró una valiosa moneda de oro.

-¡Qué suerte la mía¡ -dijo la ratita-, y se puso a pensar:

-¿En qué gastaré esta moneda?
-La gastaré, la gastaré…¡En caramelos y gominolas!…..No, no, que dañan mis dientes.
-La gastaré, la gastaré…¡En comprar acciones del Ibex 35!…..No, que corro el riesgo de perder mi dinero ya que no entiendo nada de bolsa.
-La gastaré, la gastaré….¡en comprarme una máquina de coser! Así podré crear una pequeña empresa y vender los vestidos que produzca para obtener más beneficio, tanto en España como en el extranjero y, ¿quién sabe? … puede que me haga rica.

La ratita se fue a la tienda de su ciudad y allí compró la máquina más potente. De camino a casa pensó que debería contratar a alguien para que le ayudase. Como había mucha población activa desocupada en la cola del SEXPE no tuvo muchos problemas en encontrar a alguien que cumpliera con el perfil del puesto de trabajo.

La ratita y su ayudante comenzaron a producir los vestidos muy rápidamente y debido a la gran demanda que había por su exclusivo diseño se producía un incremento del precio, lo que le permitió ganar mucho dinero. Pronto se corrió la voz de la fortuna de la ratita y todos los animales, amigos o no de la ratita, presidentes y representantes de bancos más conocidos, fueron a visitarle.

El primero en visitarle fue el Gallo, presidente de la CAIXA:
-Te ofrezco dejar tu fortuna en mi caja – le dijo.
-¿Qué beneficios obtendré? – le preguntó la ratita.
-Te concederé una hipoteca para que compres más máquinas de coser y aumente tu riqueza, el interés de la hipoteca será bastante bajo.
-No, no me interesa – le contestó al gallo.

El segundo en aparecer fue el Cerdo, presidente de Bankia:
-Te ofrezco dejar tu dinero en mi caja – le dijo.
-¿Qué beneficios obtendré? – le preguntó la ratita.
-Te guardaré tu dinero a plazo fijo y con un elevado interés para que cuando lo saques de aquí en dos años tengas más dinero del que ingresaste.
-No, no me interesa – le contestó al cerdo.

El tercero fue el Burro, que era el presidente de la banca creada por la fusión entre Caja Duero y Caja España:
-Te ofrezco dejar tu dinero en mi caja – le dijo.
-¿Qué beneficios obtendré? – le preguntó la ratita.
-Si ingresas todo tu dinero en una cuenta corriente, duplicaré tu dinero y podrás sacarlo cuanto tú quieras ya que no está a plazo fijo, además podrás tener una chequera para poder pagar a tus futuros empleados de una forma más segura.
-No, no me interesa – le contestó al burro.

El cuarto animal en aparecer fue el Ratón, que era un famoso agente de bolsa:
-Te ofrezco mover en Bolsa parte de tu dinero e invertirlo en acciones- dijo el ratón.
-¿Y cómo lo harías? – preguntó la ratita.
– De la forma que tú quieras – contestó el ratón-, yo simplemente te diré en qué empresas es más seguro invertir y en cuáles corres riesgo, pero la decisión será siempre tuya.

La ratita, emocionada por poder disponer de su dinero, le dijo al ratón:
-Sí, a ti te dejaré mi fortuna.

Al cabo de los años la ratita se convirtió en una gran empresaria que exportaba a todo el mundo, era accionista de las principales empresas del país, formaba parte del consejo de administración de uno de los bancos que antes querían su dinero y, finalmente, terminó casándote con el ratón.

Y fueron felices y comieron quesitos para siempre.

 
María Herrera Fragoso (2º CS) – NUESTRO ALUMNADO

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *