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Carta del Director: “Tenemos un centro, tengo un centro”

Como ya hice en el editorial del número 2 de nuestra revista, quisiera aprovechar el espacio que se me ofrece en ella para hacer una reflexión sobre algún aspecto educativo. Si en el anterior editorial, reflexionaba sobre el concepto de comunidad educativa, a la cual pertenecen diversos sectores, y sobre la importancia que tenía para el éxito educativo la unidad de todos esos sectores; en esta ocasión, mi reflexión está orientada hacia la importancia de crear una conciencia en todos esos sectores sobre la consideración del centro como algo propio que nos interesa cuidar y potenciar.

En primer lugar, me gustaría explicar la diferencia entre dos verbos muy semejantes como son haber y tener. Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, entre todos los significados que puede tener el verbo haber se encuentra el de “estar realmente en alguna parte”. Desde esta definición, efectivamente nuestro centro está realmente en alguna parte, más concretamente en la localidad de Alcuéscar en la provincia de Cáceres, y siendo aún más exactos el IES “Santa Lucía del Trampal” se encuentra a las afueras, y subrayo este adverbio, de la esa localidad cacereña. Desde este punto de vista, está muy claro que en nuestro entorno hay un instituto de enseñanza secundaria, al cual van todos los días, de lunes a viernes, de 8:30 horas a 14:25 de la mañana, un grupo de jóvenes de distintas localidades y un profesorado que imparte clases en ese horario a ese alumnado. La importancia que uno puede darle al centro radica en la relación que tenga con él, el profesorado va a trabajar allí, los jóvenes están obligados a acudir a él al menos hasta que tengan dieciséis años y para los padres de esos jóvenes es el lugar al que sus hijos o hijas van a estudiar y para el resto del entorno el instituto es un edificio que han construido en la zona. Cada una de los sectores nombrados pueden decir, sin temor a cometer incorrecciones lingüísticas, que en Alcuéscar hay un instituto; aunque nadie lo considere como suyo.

Pero según el DRAE, haber también significa poseer, aunque se trata de un significado desusado, pero que comparte con el verbo tener, el cual además también puede significar: “guardar, cuidar, defender algo”. 

Y aquí es adonde quiero llegar en mi reflexión, pues tener un centro educativo es algo más que un lugar en el que se va a trabajar o a estudiar, sino que debemos tener el concepto de que es algo propio que debemos guardar, cuidar y defender. Un centro educativo es algo más que una existencia física en el que se imparten unos conocimientos académicos en un horario determinado; sino que debe ser un lugar formador y dinamizador, principalmente en las zonas rurales, en el que se ofrezcan multitud de actividades que contribuyan no sólo a educar, sino también a desarrollar la comunidad en la que se asienta. 

Pero, quiénes tienen más propiedad entre todos los miembros de la comunidad educativa. 

Haciendo una escala gradual de menor a mayor grado de posesión, debo decir que, en contra de la idea establecida, el instituto no es del personal que trabaja en él, sea éste docente o no docente, aunque son ellos los que más asimilado tienen este concepto y todos ellos, cuando se refieren al instituto utilizan los posesivos “mi centro” o “nuestro centro”. Es el personal también el que más contribuye a fomentar la conciencia de centro, organizando y participando en proyectos tan importantes como el Plan de Apoyo y Refuerzo, la Red de Inteligencia Emocional, el Proyecto Ágora, Proyecto Leonardo, Proyecto Portfolio Europeo de las Lenguas, Biblioteca, Sección Bilingüe, Radio del Centro o esta revista.

Sin embargo, los que mayor parte tienen en el centro son los miembros de la comunidad en la que se asienta el instituto, es decir, las instituciones, ciudadanos y principalmente padres, madres y alumnado. Todos estos miembros de la comunidad sí que deben decir mi centro, pues realmente es a ellos a quien pertenece y quienes mayor interés deben tener en guardarlo, cuidarlo y defenderlo; ya que para los trabajadores del instituto en mayor o menor medida su estancia es provisional y tendrán otro centro; pero para los habitantes del entorno su propiedad es definitiva y del cuidado que hagan de él dependerán los beneficios. Es la comunidad quien debe tener el concepto de que tienen un centro en el cual, además de formar a sus jóvenes, pueden realizar muchas actividades que contribuyan al desarrollo de la zona. Por eso corresponde principalmente a ellos decir qué centro quieren y cómo lo quieren; pero es a ellos, y sobre todo al alumnado, a quienes corresponde cuidarlo, mantenerlo limpio como si fuera algo propio; pues de su cuidado dependerá que tengan un buen centro o un mal centro.

Otro concepto gramatical es el uso del singular o el plural, cuando pensé en el contenido de este editorial, dudé entre titularlo “Tenemos un centro” o “Tengo un centro”. En realidad, un instituto de enseñanza secundaria público como el IES “Santa Lucía del Trampal” pertenece a todos, por lo tanto, lo correcto es utilizar el plural. Pero la pluralidad no es más que la unión de muchas singularidades, por lo que en el concepto de posesión, debemos pensar en que el centro es de todos; pero también es mi centro. A partir de esta consideración de pertenencia individual es como puedo contribuir a guardarlo, cuidarlo y defenderlo; pues lo que es de todos también es mío, y la revista, la radio y las instalaciones del centro son compartidos por todos; pero son mías, por eso querré que estén cuidadas, limpias y en perfectas condiciones, para que yo pueda usarlas y beneficiarme de ellas. 

Sólo a partir de la asimilación de este concepto del centro como propiedad podremos tener un buen instituto y podremos mirarlo con orgullo y decir: “TENGO UN CENTRO, TENEMOS UN CENTRO”. A pesar de lo enrevesado del concepto gramatical, el asunto es bastante sencillo. 

Entonces, ¿por qué no lo hacemos?

Máximo Martín Martín. – Editorial
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