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Animales mitológicos de la zona y III: Mantis religiosa

por Sebas Barriga

“Si te pica una ciervatana [santateresa], pueden tirar los cordeles de la campana”

“Si te pica una santateresa, coge las andas y vete a la iglesia”

La tercera entrega de esta serie va a tratar sobre un animal que si bien no se podría considerar mitológico, sí que se le atribuyen una serie de características que le hacen ser bastante nombrado en el refranero popular, casi siempre relacionadas con su picadura “venenosa”. Se trata de la Mantis religiosa o como se le denomina en nuestra zona, “Santateresita”.

 

La Mantis religiosa, comunmente llamada “Santateresita”, se trata de un insecto mantodeo, de la familia Mantidae. Es un insecto de tamaño mediano de aproximadamente 4 a 5 cm, con un tórax largo y unas antenas delgadas. Tiene dos grandes ojos compuestos y tres ojos sencillos pequeños entre ellos. La cabeza puede girar hasta 180º. Sus patas delanteras, que mantiene recogidas (de ahí el nombre de “Santateresa”) ante la cabeza, están provistas de espinas para sujetar a sus presas.

Son animales solitarios excepto en la época de reproducción, cuando macho y hembra se buscan para aparearse. Cuando hay más de un macho cerca de una hembra, éstos se pelean y sólo uno se reproduce. Las hembras son mayores que los machos y en raras ocasiones, durante y tras el apareamiento la hembra se come al macho, puede que por ese matiz tenga tan mala fama.

Pueden ser de color verde o pardo con distintos matices. El color del adulto lo determina el del medio en el que habita durante su última muda (por ejemplo, amarillo, si se trata de paja seca, o verde, si es hierba fresca).

 

La mantis es una gran cazadora de insectos. Utiliza las patas delanteras para cazar, aunque también las utiliza como defensa ante sus depredadores y gracias a sus fuertes mandíbulas atrapa y mata a sus presas, sus “víctimas preferidas” son las arañas, escarabajos, moscas, mariposas, grillos, polillas y en ocasiones también se alimentan a partir de otras mantis de tamaño más pequeño.

Debido a las características que he descrito anteriormente, junto con el hecho de que en ocasiones la hembra devora al macho tras la cópula, ha generado una serie de leyendas en contra de este insecto que hace que haya personas que las teman cuando las tienen cerca.  La mala fama que tienen es injustificada, ya que NO SON VENENOSAS, no poseen ningún tipo de veneno y aunque sus mandíbulas son muy poderosas, no son lo suficientemente fuertes como para atravesar la piel humana, con lo que esa fama de animal peligroso está completamente injustificada.

De hecho, la Mantis religiosa se puede convertir en un buen aliado del agricultor y del jardinero, ya que es una gran devoradora de insectos que en muchas ocasiones pueden echar a perder determinados cultivos y plantas, siendo usada últimamente por agricultores que se han acogido a una producción ecológica evitando la utilización de plaguicidas.

Se distribuyen por todo el mundo, sobre todo en aquellas con climas cálidos y húmedos, con numerosas subespecies dependiendo de la región.

                      DISTRIBUCIÓN DE LA Mantis religiosa EN LA PENÍNSULA

Bibliografía y referencias

Mantis Religiosa en la Wikipedia

Mantis – No hay peligro

Mantis Religiosa

Fotos Mantis Religiosa

La mantis de cerca

Galeria Mantis Religiosa

 
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